Tenia que contarlo. Anoche, me encontraba jugando xbox con mis amigos, cuando mi hermano nos llamo para invitarnos a un antro (discoteca, como quieran llamarle) llamado “La Mina“. Como es un lugar para turista, no lo frecuento muchos, a decir verdad tenia casi dos años de no poner pie alguno en ese lugar. La verdad no tenia muchas ganas de salir, pero al ver a mi colegas de juego salir disparados cual rayo, no me quedo otro remedio que salir (si que sufrido). Pero como la canción de Ricardo Arjona dijera… “la noche trae sorpresas” y fue cuando nos subimos al tren…
El Tren
La Mina, es un lugar de encuentro para turistas, ya que es un antro (bar, discoteca, da igual) dentro de una mina muy famosa aquí en Zacatecas. El concepto y el lugar en verdad valen la pena, tras mis dos años de ausencia a este lugar, hicieron remodelaciones importantes que le dan un mejor aspecto al lugar y sobre todo un tono mas turístico que creo que es de lo que trata. Para poder ingresar al lugar, uno debe hacer una pequeña espera, para que un “tren” te lleve al lugar, ya que se encuentra muy dentro de la mina, la ubicación del antro (bar, dis…etc.). El viaje en Tren, fue cual niños nos tratáramos; en lugar de posar nuestro ojos en las bellezas que subieron tal tren, no hacíamos otra cosa que comentar las ultimas novedades del xbox y ver cual turistas el recorrido totalmente asombrados (cuando hace años hicimos cientos de veces el mismo recorrido). Creo que mas que un viaje en tren, fue un paseo en carrusel.
La boda
Cuando llegamos, buscamos a mi hermano y su comitiva, entre los cuales se encontraban mis primos y mi tío Javier. Después de pedir unas cervezas, comenzamos a platicar, o al menos eso creía, hasta que Vlotor sugirió que buscáramos unas muchachas para salir a bailar, puesto que mi hermano, mis primos y mi tío no tardaron en encontrar con quien (o en el caso de algunos, ya llevaban pareja). No tardo mi hermano en acercarse y sugerirle a mi amigos, que invitaran a una muchacha de muy buen ver, porque venia “sola”; cuando estuvieron a punto de emprender tal hazaña, la música del lugar se interrumpió y en las pantallas apareció una animación “huevocartoon”, la que termino pidiendo que una tal Juana se casara con un tal Juan. En eso las luces alumbraron una mesa, donde estaba la muchacha de muy buen ver, mas que emocionada porque tenia a un hombre frente a ella, de rodillas pidiéndole matrimonio.
No hice otra cosa sino voltear a ver mi hermano y preguntarle… ¿que otra dices que viene sola? .
¿Ruca o Gorda? que quieres…
Mientras pasaba la noche nuestro Van Hellsing Vlotor(cazador de monstruos) dio su clásico recorrido con cerveza en mano por todo el antro en busca de su presa. La sorpresa fue cuando regreso de su “exitoso” recorrido. Estuvo dudativo por varios minutos, sin saber que decirnos, quizás por miedo, quizás por vergüenza; cuando por fin decidió darnos el reporte de su recorrido salio de lo mas profundo de su corazón la frase que coronaria la noche: ¿Ruca o Gorda? que quieres.
Un toque mexicano
Para cuando todo termino (me refiero al antro), decidimos ir a cenar con la satisfacción de que mis primos, hermano y tío estarían “cenando” pero otro tipo de comida, mientras nosotros nos conformaríamos con los tacos del parque. Después de pedir las reglamentarias dos primeras ordenes de tacos al pastor… una voz venida desde un monitor de tv pequeño a blanco y negro empotrado en una esquina al mas estilo “hermanos Almada” anunciaba la película que se proyectaría a continuación… “Las monjas narcotraficantes“. Después de tomarnos unos segundos para verificar que todos habíamos escuchado lo mismo no hicimos otra cosa que reírnos mientras la música de los Tucanes nos recordaba que estábamos en mi México querido.
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